
Antes que nada debo hacer un disclaimer: uno, no soy creyente; dos, me considero un laicista tolerante y tres, siempre tuve y tengo sospechas de que el Opus Dei tiene comportamientos sectarios.
Una vez dicho esto puedo sentirme liberado en decir que “Camino” es una de las piezas de propaganda más evidentes que vi en bastante tiempo. Encuentro desesperante el tufillo PSOE vs la Iglesia que se respira durante las 2 horas 14 de película, desde las más o menos sutiles hasta el punto extremo en que en uno de los sueños de la protagonista se escucha en un televisor encendido “el jefe de la oposición Rodriguez Zapatero critica al gobierno su actuación en esta crisis” o algo así. Increíble.
Queda claro que la máquina propagandística socialista está bien aceitada por lo que, más allá de su iracundo manifiesto anti-clerical y de un par de golpes bajos (la escena en que la madre se da cuenta que Camino se ha quedado ciega cruje el alma), la película está impecablemente bien hecha, impecablemente bien actuada e impecablemente bien producida, pero su discurso es tan obvio como el de María Antonia Iglesias. Y hablando de albóndigas, tuve el displacer de ver hace dos fines de semana el debate en La Noria referente al Opus Dei y, habiendo ya dejado Camino atrás, creo que flaco favor hizo Isabel Durán a su argumentación cuando dijo que no había visto la película ni la pensaba ver. Diría a mis lectores cristianos practicantes que no teman: el discurso de Camino solo se queda en el panfleto anti-cura, no llegándole a los talones a críticas descarnadas a la Iglesia como las que he visto, por ejemplo, en la excelente Amen de Costa-Gavras. Tuve la oportunidad de ver en su momento Olympia, de Leni Riefenstahl y puedo asegurar que en dicha cinta la falasia, el sofisma, está tan a la vista como en el film de Javier Fresser.
No acostumbro criticar películas en Anclaos (Elentir es mucho mejor que yo en estas lides), pero no podía dejar de opinar sobre la última maquinación de la calle Ferraz.
Me sorprende su temeridad al acudir a un cine para ver una película española. Supongo que habrá confirmado sus sensaciones previas al respecto y su prejuicio, respaldado por la empírica, ante la endémica falta de talento de que hacen gala estos paniaguddos artistas de la pancarta. Yo, personalmente, no pago dos veces por un film: desgracidamente ya lo hice involuntariamente con mis impuestos, así que me niego a pagar otros siete euros adicionales.
El cine español no es más que una casta de parásitos sociales cortados por el mismo patrón.
Un saludo.
“Me sorprende su temeridad al acudir a un cine para ver una película española”.
Yo una vez fui a ver una de Almodovar….. y aún tengo pesadillas por las noches, jeje.
Yo la he visto, y me gustó. Aunque la crítica al OPUS pienso debería ser más sutil. Entre otras cosas el OPUs intenta seleccionar y comer el coco a la gente destacada para atraerla a sus filas. Actuando con un clasismo antievangélico, al estilo fariseos. La gente humilde para ellos queda como segundona en su estructura.
Por lo demás, Fresser es un tipo genial capaz de hacer grandes filmes(¿Es Zapateril?, tengo dudas). Espero su próxima película con impaciencia.
Saludos antilosantianos
Pues a Gustavo tengo que decirle que yo he ido muchas veces al cine a ver pelis españolas, las de terror suelen ser buenas (a propósito, se aproxima ya la segunda parte de “Rec”). La de “Camino” no fui a verla porque su director ya fue bastante desafortunado con sus declaraciones sobre la película, como para verme en la necesidad de ayudarle a enriquecerse con esta cinta. Ir al cine es cada vez más caro y procuro seleccionar bien las películas que voy a ver.
Dicho sea de paso, Retroferran, te recomiendo dos: “El curioso caso de Benjamin Button” (me pareció excelente) y “Quién quiere ser millonario”. Esta última es cine hindú, muestra la triste realidad que viven muchos niños pobres en la India y tiene momentos duros, pero me ha gustado mucho.
Slumdog Millionaire, para ser más precisos, porque no han traducido el título, sino que han añadido una frase en español al final. El director, el guionista y el protagonista son ingleses, no indios -además, los hindúes son los indios de religión hindu; por cierto, el protagonista es musulmán-. Elentir, ¿de verdad que has visto la película? Pero si hasta los créditos, donde aparecen los nombres, son partes de la película, y el dire no es precisamente un desconocido.
Gustavo Celli: no fui al cine (aqui, a Andorra, no ha llegado), e-mule proveyó. Me causó mucha gracia eso de “pagar dos veces por una peli”: una genialidad.
Alfredo: no se si Fresser tiene carnet del PSOE, pero ESA película en ESTE momento no es casual. Ya lo he dicho, si se analiza la película SOLO como pieza fílmica es buena, sin dudas.
Con respecto a lo de la captación, tengo una persona muy cercana a mí que conoce bastante sobre sectas y me explicó que así como los Testigos de Jehová captan gente de clase media y media-baja el Opus capta gente de clase media-alta y alta. Estuve viendo videos en la página oficial de Alexia (http://www.alexiagb.org/), y queda claro que su familia es, digamos, de clase media acomodada.
Elentir: la de Benjamin Button la tengo en lista desde que leí el comentario en tu blog y la hindú creo que llega a Andorra la semana que viene.
Elentir:
A mí casi todo el cine español me parece de terror, o sea: que mete miedo.
Gracias por avisarme!
Y como siempre falseando la realidad y sin respetar la voluntad de los padres de la chica de la historia no????
Yo tampoco soy del Opus, ni testigo de Jehovha, pero sus sectarismo siempre será menor que la nueva ideología autárquica de Ferraz.
Malos tiempos para la libertad y el liberalismo con esta ola de autarquía que recorre el mundo pagada por los oscuros ejércitos de la noche.