Van ocho, y serán más. El flamante gobierno de Jean-Claude Juncker, formado por la alianza del Partido Popular Social Cristiano y el Partido Socialista Luxemburgués, ha anunciado su intención de promover la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en ese país. Luxemburgo se convertirá así en el octavo del mundo en permitir contraer matrimonio a homosexuales tras Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega y Suecia, además de varios estados de los Estados Unidos como Iowa, que avaló las bodas gays en abril pasado.
Como informa Dos Manzanas, las elecciones generales celebradas el pasado junio en el gran ducado dieron de nuevo la victoria al Partido Popular Social Cristiano, miembro del Partido Popular Europeo, aunque sin mayoría como para gobernar en solitario, lo que les ha llevado a reeditar la coalición de gobierno que ha mantenido con el Partido Socialista desde hace cinco años. El programa de dicha coalición para la próxima legislatura incluye de forma explícita la autorización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la ampliación de la ley del aborto, muy restrictiva en ese país. Por lo que respecta a la adopción, el nuevo gobierno tiene la intención de permitir adoptar a las personas solteras, incluyendo homosexuales, algo que hasta ahora no autorizaba la legislación luxemburguesa. No ha habido todavía un pronunciamiento expreso sobre la adopción conjunta por parte de los futuros matrimonios del mismo sexo, aunque el programa electoral del CSV ya condenaba “la afirmación según la cual los homosexuales no son aptos, a priori, para asegurar la educación de los niños”.
Cabe señalar que Luxemburgo ha limitado recientemente los poderes constitucionales de los que todavía gozaba el Gran Duque de Luxemburgo, jefe del Estado, para permitir la despenalización de la eutanasia, aprobada en marzo, y a la que éste se oponía.
Como en Suecia, como en Noruega, se ha demostrado en Luxemburgo una vez más que la equiparación de derechos de todos los ciudadanos no es monopolio de la izquierda. Y esta vez, además, de la mano de un partido católico.









July 23rd, 2009 at 16:11
Es que no hay otra vía que la equiparación de todos los derechos… aunque venga de la derecha. Creo que en España harían bien de no enfrentarse tanto a algo que, luego, acaban aceptando.
July 23rd, 2009 at 17:39
Es que no puede ser de otra forma, que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos. Pero esto es una cosa, y otra es cambiarle el nombre a las cosas, o llamar a otras cosas distintas por el mismo nombre.
Falta ver si ese «matrimonio gay» lo es también para imponer por ley un denominación de matrimonio completamente distinta de su significado de origen que es la de la unión de dos personas de distinto sexo, por su capacidad única para tener descendencia.
En el reino unido también los homosexuales tiene reconocidos sus derechos con las uniones civiles, así como en otros tantos estados de los EUA, pero sin cambiar las denominaciones etimológicas e históricas de las cosas.
No confundamos en cambiar los nombres mediante la fuerza del estado, con las defensa de la igualdad, que no tiene nada que ver.
Saludos
July 23rd, 2009 at 18:41
En la línea de lo que dice Albert, considero la equiparación de derechos (afortunadamente) inevitable y creo que es lo que debería importarnos, como sociedad. Lo que veo, Lino, es que lo del nombre que mencionas no es un tema exclusivamente español ya que, mientras en el link del periódico en frances hablan de mariage, en el programa electoral el tema no está tan claro (hablan más de “unión libre”: http://csv.lu/lb/actualites/843.html). Lo que no deja de sorprenderme es la “velocidad” con que el debate de la adopción deja de ser “tan” tabú para ser cada vez mas un tema a discutir.
En suma, se llamen matrimonio o union civil, creo que la equiparación legal y fiscal entre las uniones hetero y homosexuales es lo que hay que celebrar.
July 23rd, 2009 at 20:59
Lo de la palabra “matrimonio” sin duda es la última excusa para intentar poner palos a esta rueda, sin oponerse abiertamente a la igualdad de las personas. Por esa misma regla de tres deberíamos dejar de llamar “soldados” a los soldados, ya que no reciben una soldada sino una nómina; las persianas deberían de llamarse ahora de otro modo, pues ya no proceden de Persia.
Me llama la atención especialmente tu última observación: “la equiparación de derechos de todos los ciudadanos no es monopolio de la izquierda”. ¡Cuánta razón tienes! Lo que yo pregunto es: ¿tampoco en España?
¿Podemos decir que en España disfrutamos de una derecha como ésta? No. Esa es la diferencia entre una derecha, conservadora o liberal, democrática y moderada, y una derecha como la que tenemos en España, inadaptada, y presa de tradiciones reaccionarias, del integrismo y el caciquismo.
Ojalá algún día la derecha española alcance el grado de civismo y modernización que ostentan la mayor parte de las derechas europeas. Otro gallo le cantaría a España. No hay más que ver el caso de Alemania, cuyo actual gobierno conservador supera por calidad en todos los ámbitos, y de lejos, a nuestra actual administración socialdemócrata.
Un saludo.
July 23rd, 2009 at 21:28
Fernando, no me refería a que fuera un tema exclusivamente español, puede que no me haya explicado. Como dices, en otros países se que se está empleando esta denominación para las uniones gays. También se que en algunos estados de EUA, está opción se decidió en referéndum (el llamarle matrimonio o no, lo de la equiparación de derechos se sobreentiende)
Con lo que no estoy de acuerdo es en la falacia de relacionar llamarle matrimonio con la igualdad de los derechos. Como dice alguno, efectivamente las personas podemos decidir que las cosas se deben llamar de otra forma, en realidad eso es lo que vienen haciendo las sociedades desde que se hablaba latín puro. Tan solo me gustaría que esto no lo decidiera un poder político por capricho o interés partidista, y menos aún que se nos mienta demagogicamente con relacionarlo con la igualdad de derechos. Podemos llamarles burros a los aviones, y así podremos ver burros volando, por ejemplo.
Saludos
July 23rd, 2009 at 21:39
Y por supuesto, celebro igualmente la equiparación de las uniones hetero y homosexuales. Como decía, esta es la tendencia, pero la lástima es esa enorme confusión que se está provocando con el tema del nombre. Personalmente, creo que la palabra matrimonio debería apartarse de textos legales, hablando de uniones civiles en cualquier caso, y que la sociedad sea la que le acabe dando los nombres.
Lo de la adopción es el siguiente paso natural a debatir. En España, cualquier persona puede adoptar a niños, otra cosa es hacerlo como pareja. Es decir, desde hace años que una persona independientemente de su tendencia sexual, puede adoptar niños, lo que da una idea de poca discriminación legal que existía sobre este tema.
Saludos
July 23rd, 2009 at 22:00
No solo es el nombre de matrimonio, es que al igualar la unión homosexual con la heterosexual, se les otorga el “derecho a adopción”, obviando la verdad como un templo de que el niño es quien tiene derecho a ser adoptado. Eso por no hablar de que es una verdad como un templo de grande (y quien lo niegue se sitúa automáticamente en el ámbito de la ingeniería social de las izquierdas) de que el desarrollo psicoafectivo natural y normal del niño sólo se puede dar en un núcleo familiar de hombre y mujer.
En cuanto a lo de la eutanasia… quien conoce un poco el Informe Remmelink y el cuadro social que refleja sabe muy bien la locura que significa la despenalización de esa costumbre: asesinatos encubiertos, devaluación de la vida, degeneración de los cuidados paliativos, eugenesia post nacimiento en bebés (ya van 3 hasta donde se)…
Y que un partido autodenominado católico apruebe esto sólo demuestra que es un partido no católico con un nombre engañoso. La doctrina social de la Iglesia es clarísima en torno a estos asuntos.
July 24th, 2009 at 0:02
Javier Solera, creo que es la diferencia entre una derecha conservadora y una derecha liberal. Así sin más.
July 24th, 2009 at 9:26
¡Cómo se pone el anclaos cada vez que se comete un crimen contra la decencia!
“Y esta vez, además, de la mano de un partido católico.”
No podía ser de otra manera: el catolicismo, ya lo he dicho yo, es de izquierdas.
Intentar equiparar una pareja homosexual con un matrimonio de verdad es de chiste. Jamás en mi vida les reconoceré como iguales, jamás.
Ni eso es matrimonio, ni el debate es sobre igualdad, pues por esa regla de tres: ¿deberíamos legalizar la poligamia? Responda usted “sí” o “no”.
¿Por qué no la poligamía? El lobby homosexual es una auténtica mafia en España y un peligro para las familias de verdad, la de toda la vida, la cristiana con un padre y una madre.
Pero ya que se va legalizando la perversión, los cristianos lo que deberíamos hacer es simplemente a nivel individual no reconocer esto y discriminar a estas personas en la medida de lo posible, por ejemplo no alquilándoles, a pesar de que es ilegal, no hay forma de comprobarlo.
Anclaos: usted dice que seguirá defendiendo los “derechos” de los gays. Bien: yo seguiré combatiendo todo lo que me huela a marxismo, venga de la derecha o de la izquierda.
July 24th, 2009 at 9:44
Daniel, creo que de nuevo, el uso incorrecto de las palabras nos confunde, y hablo por mi.
No se trata en realidad de la equiparación de las uniones hetero y homo sexuales, sino de la equiparación de los derechos de los ciudadanos, independientemente de su condición. La equiparación de las parejas sería una consecuencia de la igualdad legal y fiscal de los ciudadanos. Esto quiere decir que equiparar ambas uniones como consecuencia de la no discriminación por orientación sexual, no significa concederles el derecho de adopción. Una persona puede tener el derecho de hacerlo, así como compartir su vida con otro u otra, pero «las parejas», no son sujetos jurídicos con derechos, y se han de tratar de otra forma.
Soluciones hay, lo que no hay son ganas de arreglar nada, ya que lo que interesa al poder político es que la sociedad civil se mentenga constantemente dividida en discusiones absurdas.
Saludos
July 24th, 2009 at 10:54
Ya, Lino, pero es que en el momento en que a los individuos que integran una pareja se les reconoca la unión jurídica homosexual, se le reconocen los mismos derechos que los que tienen las uniones jurídicas heterosexuales. A partir de ese punto nada ni nadie puede ya impedir que adquieran la posibilidad de adoptar niños.
Por eso el “matrimonio homosexual” no sólo es un término de neolengua orwelliana, sino que es un paquete que viene junto, es indivisible y que por tanto es imposible de tragar por alguien con sentido común y al que le repele la ingenierís social.
Incluso hay otro problema: ya que se afirma que el amor y mutuo consentimiento legitiman cualquier tipo de unión, ¿por qué no el incesto? ¿por qué no la poligamia? Entonces se hace evidente no sólo la falta de legitimidad de las uniones homosexuales, sino el hecho de que socavan los fundamentos esenciales de nuestro ordenamiento jurídico, de nuestra concepción de la sociedad, de nuestra naturaleza humana…
July 24th, 2009 at 10:56
Se me olvidaban otros dos casos: ¿por qué no el estupro? ¿o la pederastia? Hoy en día ya hay asociaciones de pederastas “boylovers” que reclaman su despenalización…
July 24th, 2009 at 11:33
El minuto que no cuestionamos ningún tipo de relación, no hay ningún motivo para que otras “relaciones” no tengan la misma validez: pederastia, poligamía, incesto, etc, etc, etc. ¿Por qué la “relación” gay es más “protegida” que estas otras? Me huele a mafia e intereses políticos, no derechos.
¿Solución? Proteger la santidad del matrimonio original.
July 24th, 2009 at 11:36
Lino: lo que yo te comentaba no era sujeto de discusión
Decía yo que pensaba que el tema del nombre “matrimonio” o “unión libre” o “lo que sea” era algo que sólo se había debatido en España, y veo que no, que en otros países están pasando por lo mismo.
Javier Solera y Octopus: apuntaba justo a eso, que mientras en España la “derecha” sea conservadora y tan volcada hacia la iglesia le será muy difícil seducir a un electorado definitivamente liberal en lo social y laicista en lo religioso.
Daniel y Alfredo: nadie en su sano juicio habla de legalizar un crimen como la pederastia (aunque de hecho la iniciación sexual en todo Occidente es cada vez mas temprana, por lo que la edad del estupro continuará bajando). Cuando se discutía sobre la necesidad o no de la ley del divorcio (cosa que hoy nos parece que fue hace varios siglos) habían sectores que decían que la sociedad se fracturaría… y nada ha pasado. Cuando en todo Occidente los gays puedan “casarse” (o como se llame al hecho de la union civil) estoy seguro que estos debates tan encarnizados parecerán medievales.
A propósito: sobre la poligamia (o sobre la poliandria) no tengo opinión formada ni se me ocurre por donde analizarlo.
July 24th, 2009 at 11:53
Mi impresión es que se abre una caja de Pandora cuyas consecuencias son mucho más profundas de lo que pensamos. Por ello la conveniencia de realizar reformas legales como las de las uniones homosexuales han de ser mejor argumentadas, no basarse solo en un modelo autista de la acción humana. Un liberal austríaco debiera conocer que al ser el hombre un ser social, sus actos (y el ordenamiento jurídico es uno de ellos) tienen consecuencias a largo plazo sobre otros (y sobre el orden social extenso); por lo que la legitimidad de sus actos no depende solo del ejercicio de su libertad.
Lo de la poligamia tampoco lo he analizado muy a fondo, pero es que dudo que encontremos razones de peso para argumentar en su contra desde el punto en que no conocemos bien sus consecuencias en los países islámicos (una primera impresión hace que me parezcan profundamente malas). Lo que sí conocemos son las consecuencias de incentivar (desde el sistema educativo) en adolescentes el ejercicio de la sexualidad disociada del amor y la procreación, la sexualidad como juego. Muy pocos liberales se oponen hoy a esta costumbre occidental que ocasiona graves daños (por ejemplo la multiplicación del número de abortos o el incremento de madres solteras sin sustento)
Tengo la impresión de que esta ingeniería social cuya mayor herramienta intelectual es el “¿y por qué no?” (acompañado del “si soy libre” o el “si tengo derechos”) está llevando a un mundo mucho peor.
July 24th, 2009 at 12:01
Sin que sirva de precedente, coincido con Ballesteros.
Sobre la pederastia, Sr. Anclaos o como se llame: Sr. Anclaos, ¿un crimen? ¿Sabe que en muchas “culturas” es lo habitual? ¿Ve lo inconsistente que es usted?
Le veo apuntado directamente a los intereses de la mafia homosexual. Habría que preguntarse quién le paga para ser tan arduo defensor de este colectivo militante, anti familia, y lo peor de todo, anticristiano.
July 24th, 2009 at 13:14
«Ya, Lino, pero es que en el momento en que a los individuos que integran una pareja se les reconozca la unión jurídica homosexual, se le reconocen los mismos derechos que los que tienen las uniones jurídicas heterosexuales»
No estoy de acuerdo, Daniel. No veo la relación entre reconocer los derechos individuales a decir que un niño/a tiene dos padres o dos madres. Tampoco veo el problema de que una pareja adopte a un niño, mientras este esté bien mantenido y educado, da igual la tendencia sexual de sus ¿? esto es lo que habría que discutir y que en mi opinión, no podrían adoptarlos como «padres», si como tutores o cualquier otra figura. En todo caso, lo que debe prevalecer es la protección del niño. Si se estima que un ambiente homosexual no es adecuado y se logra «demostrar» en la medida de los posible esta suposición, estas adopciones se reducirían o dificultarían, pero con el único criterio de pensar en lo mejor para el adoptado. Este es el debate y lo demás es mero posicionamiento ideológico o político, dicho sea con todos los respetos.
Respecto a las demás formas de relación ente personas (incesto, poligamia, etc.) creo que el debate se desvía de nuevo, ya que ninguna de estas «opciones» está reconocida legalmente ni fiscalmente (cosa que si que ocurre con la unión de DOS personas adultas y en su sano juicio, que deciden llevar a cabo un proyecto conjunto de vida) por lo que no entran para nada en el debate.
Saludos
July 24th, 2009 at 13:22
Claro que entran en el debate, claro que sí: ¿y el día que esas “parejas” incestuosas (porque de haberlas, haylas) y parejas poligamistas quieran reconocimiento legal? ¿Se lo negamos?
Si de lo que se trata es de libertad, el Estado no debería meterse en ningún tipo de relación contractual o pactada.
Lo demás es pura propaganda del lobby homosexual.
July 24th, 2009 at 14:19
El debate alrededor del cual gira el reconocimiento de las uniones civiles, sean hetero u homo sexuales, es el de la igualdad de trato. El nº de integrantes de dicha unión es otro debate, así como la asociación de tendencias sexuales a los integrantes de dicha pareja. No tiene nada que ver si a la pareja, sea homo u hetero, les va el masoquismo o la zoofilia, la cuestión es si dos personas adultas desean adquirir entre si una serie de compromisos mutuos, o del reconocimiento a estas personas que desean llevar o han llevado, una vida de mutua convivencia y ayuda, tal y como ocurre con el matrimonio clásico. Si a unos se les reconoce esta situación, no existe impedimento legal para hacerlo, solo por tener la pareja el mismo sexo. Si a esto se le llama matrimonio o no, es otro debate sobre el que se puede hablar todo lo que se quiera, pero que no guarda relación con la igualdad en el reconocimiento de los derechos individuales.
Saludos
July 24th, 2009 at 14:28
Entiendo tu postura Lino, pero es que no hace falta demostrar que el ambiente homosexual no es bueno para un niño. Es que es de sentido común que, de partida, no lo es dado que entre homosexuales solo existe un sexo que debe asumir los dos roles de padre y madre. Yo lo veo bastante evidente.
Sin embargo sí veo aceptable que un crío huérfano que no tenga posibilidad de adopción por heteros, sea adoptado por homosexuales, pues puede llegar a ser lo mejor para él, aunque una vez contemplado esto en las leyes, se habría roto de nuevo un dique de contención y al cabo de poco tiempo podrían adoptar en igualdad de condiciones que los heteros.
En cuanto a la poligamia y el incesto… es que si legalizamos la unión homosexual en base al argumento del amor y el ejercicio de la libertad (consentimiento mutuo)… nada se opone a que se legalicen esas dos figuras. Hace quince años Chiquito hacía brutales chistes de “maricas” y toda España se reía, ¿quién se figuraba que su convivencia iba a ser regulada por ley? ¿quién que se iba a llamar matrimonio? ¿quién que iban a tener casi los mismos derechos como pareja que los hetero?
No es tan inimaginable que en un futuro se despenalicen tanto la poligamia, como la pederastia como los incestos… ya se hizo con el “matrimonio” gay, y se hará si la argumentación de muchos colegas liberales adopta un análisis tan primario, tan de víscera y acrítico.
July 24th, 2009 at 14:30
Una puntualización, que el matrimonio gay no se despenalizó… quiero decir que no estaba reconocido en la ley
July 24th, 2009 at 14:37
Exactamente — hace unos años era impensable todo esto y ya lo tenemos. Ya existen asociaciones pederastas en Holanda que piden su legalización. ¿Hasta dónde llevamos lo absurdo y lo perverso? Matrimonio: relación entre hombre y mujer, punto.
PD: Desde que hay más divorcios, no podemos decir que vivimos en un “modelo” de sociedad…aumentan cada vez más los niños con madres solteras, una verdadera tragedia.
July 24th, 2009 at 14:38
*relación entre hombre y mujer con el deseo u objetivo de procreación…normalmente para eso sirve el matrimonio.
July 24th, 2009 at 14:47
Eso de la palabra “matrimonio” que se habla por ahí, desde luego, que es una pena pero está totalmente desfasado. Era una traba desepserada e improvisada desde el primer momento, y luego que tantos países hayan reconocido ya ese derecho ha conseguido que la tan manida excusa del idioma haya quedado totalmente en segundo plano.
Yo insisto. Debería la gente que apoya esta teoría elevar una propuesta a la RAE para que saque la palabra “patrimonio” del diccionario. Patrimonio está asociada al latín “pater” (asociada, no deriva de ahí, igual que matrimonio no deriva de “mater”) por lo tanto, si una mujer es dueña de una casa o una empresa, no puede considerarse un “patrimonio” sino un “matrimonio”, y aun la palabra menos vale en el caso de que el “patrimonio” pertenezca a alguien sin hijos.
July 24th, 2009 at 14:48
En cuanto a considerar el derecho de unión civil a todas las personas un capricho, comparable a legalizar la pederastia, bueno, cae por su propio peso. La pederastia es un delito, una forma de abuso de otra persona. La típica idea subyacente en las críticas al matrimonio gay van en la idea de: ¡dios mío! ¡Van a obligarnos a casarnos con un hombre!. Pero en nada tiene esto que ver con lo ocurrido; lo ocurrido es que se ha reconocido el derecho de ejercer una unión entre dos personas adultas, responsables y de acuerdo. No el abuso de la una sobre la otra.
Tampoco veo nada contra la adopción, y desde luego no entiendo eso de que un niño no pueda tener un desarrollo normal si no es con su padre y su madre, como dice Daniel. ¿Así, el hijo de una viuda, por ejemplo, no tiene un desarrollo normal? Conozco personas que han perdido a su padre o a su madre, han sido criados por el otro y no les ha pasado nada. Yo, desde luego, prefiero que un niño sea criado por dos hombres a que esté en un orfanato o tirado en la calle.
July 24th, 2009 at 14:54
Estimado Daniel, yo también pienso que lo mejor claramente para un niño es un ambiente lo más normal posible y con una pareja heterosexual. Siendo difícil definir normal, lo cierto es que la heterosexualidad es la fuente que posibilita la procreación, así que desde este punto de vista parece claro que es el ambiente «correcto».
Pero fíjate que inmediatamente después nos damos cuenta de la gran cantidad de niños que, aún no pudiendo acceder a un ambiente idílico como el mostrado, podrían acceder a uniones familiares que podrían resultar muchísimo mejor que una gran cantidad de uniones heteros desestructuradas y mal avenidas. La cuestión es que esto lo decidiera un tribunal de especialistas, alejados de posturas sectarias e ideológicamente tendenciosas, cosa que está francamente difícil. No obstante, insisto, no permitiría que se les llamara «padres» como pareja, salvo fueran heteros.
En lo demás, también coincido contigo en que no hay que tomarse alegremente estas cuestiones, y de tomar alguna decisión ha de ser profundamente estudiada y meditada, arreglo a los parámetros mencionados culturales, sociológicos y pedagógicos, no al de la crispación de la oposición o el rédito electoral, cosa que está francamente peor.
Sr. Valcarcel: coincido con Vd. en la definición de matrimonio, pero como vengo indicando, esto para mi no refuta ninguno de los puntos mencionados, en cuanto a la igualdad de trato.
Saludos
July 24th, 2009 at 15:03
Encuentro absurdo, como decía, el debate sobre la cantidad de palabras que se han desviado de su significado etimológico original. Esto no solo ocurre y es normal, pero lo ha sido como consecuencia del uso que las personas han dado, sin existir implicaciones políticas ni demagogias. Y aún de haber existido son igualmente criticables. Respecto a las solicitud a la RAE, tengo unas cuentas para hacer, pero no esa que me parece totalmente intranscedente.
July 24th, 2009 at 15:57
Desde luego, siguiendo, pues, esa tesis sólo se conseguiría que en el texto legal, y en la calle otra. Lo cual, por otro lado, ocurre a menudo sin que eso tenga ninguna trascendencia en la forma en que la aplicación de las leyes influye sobre la vida de las personas.
A mi modo de verlo, tan bien encaminado como la exigencia que tantos grupos hacen sobre la modificación del idioma para incluir, falsamente, los dos géneros en el habla.
July 24th, 2009 at 16:19
Daniel, lo de la poligamia es también un cuestión de mercado, y te lo explico con esta anécdota: hace unos años estuve en Jordania, y charlando con un beduino mi mujer le preguntó sobre ese tema. Teóricamente “un buen musulmán” (SIC) puede casarse con hasta 4 esposas, siempre y cuando no haga predilección por ninguna y que ninguna tenga dificultades económicas. Cuando le preguntamos cuantas esposas tuvieron los reyes de Jordania de las últimas décadas la respuesta fue “una”, por lo que está claro que el “modelo” que se baja desde las clases dirigentes es el de la monogamia. Creo de todas maneras que en la península arábiga se mantienen todavía costumbres mas antiguas y no tan “modernas” hacia la mujer.
En otro orden de cosas ¿sabes cuantas parejas “normales”, de un papá y una mamá, a puertas cerradas tienen parafilias? Puedo asegurarte que muchas.
Javier Solera: yo tambiém creo que lo del “vocablo si, vocablo no” fue el clavo ardiendo al que se aferraron los sectores más próximos a la iglesia, y en eso el PP hizo y hace el ridículo.
Alfredo: no me llamo “Sr. Anclaos” sino Fernando Blanco y no me paga ningun lobby rosa ni soy gay, ya que para defender la equiparación de derechos entre los ciudadanos más allá de su orientación sexual no hace falta ser gay ni estar a sueldo.
A propósito ¿así que desde que hay divorcio aumentan los niños de madres solteras? No, señor: lo que antes había eran abortos clandestinos.
Su obsesión con el sexo y su control no deja de impresionarme.
July 24th, 2009 at 16:38
Las diferencias entre las normas sociales y las legales, y sobre todo su administración, definen a las propias sociedades y los sistemas políticos que los administran.
En todo caso, si ha de haber un reajuste, es el de la ley para seguir al voluntad social, y no al revés de forma que el estado diga como se le tienen que llamar a las cosas.
Fernando, no veo el ridículo si se defiende la igualdad de trato a la vez que la de la denominación clásica, siguiendo el modelo británico. Esta propuesta fue una de las primeras que le hizo a ZP. Pero claro, lo que importaba era cargarse la denominación, no la igualdad legal, que tampoco se consigue.
De todas formas, para hacer el ridículo al PP no le hace falta mucho.
Saludos
July 25th, 2009 at 4:27
Fernando, es muy acertada la distinción de Lino entre normas sociales (en esencia un conjunto de conductas individuales deseables compartidas por un determinado grupo social) y legales (las que los rigen a todos). Cada cual puede comportarse como desee y tener las parafilias que desee tener, pero de ahí a pretender que las leyes amparen su ejercicio cuando violentan una determinada configuración social y legal, realizada en base a una antropología determinada… media un abismo. Esta antropología de claro origen judeocristiano contempla la pederastia, la poligamia y la homosexualidad como desórdenes aberrantes, contempla la monogamia heterosexual como superior a la poligamia (algo que me parece se demuestra por evolución espontánea en los países musulmanes), a la vez que considera la vida y la libertad como principios fundamentales del ordenamiento jurídico pues se considera al hombre como portador de un derecho natural inviolable. Nada obliga a legalizar las desviaciones, es más, la convenciencia aconseja no legalizarlas, incluso perseguir alguna de ellas de oficio (como pasa con la pederastia) para amparar la libertad de los críos (cuyo criterio aún no está bien desarrollado), evitar casos de abusos encubiertos… Obviamente, cualquier ataque a estos “supuestos de partida” es un ataque directo a los actuales fundamentos de la convivencia social,con un claro carácter constructivista.
Por otro lado, resulta extraño que se diga que la defensa del léxico es algo irrisorio cuando es el arma más poderosa en un debate y todo argumento resulta inútil cuando se emplean expresiones como “matrimonio homosexual”… entonces toda argumentación sobra porque “es que es el mismo matrimonio que el hetero, son los mismos derechos”. Los marxistas desde Gramsci entendieron bien la utilidad de manipular el léxico a su antojo desde el poder político o académico. ¿No recordamos lo que pasaba cuando llamaban democracia a sus regímenes? No lo eran aunque quisieran y muchos se resistieron a aceptar tal degeneración del término, pues su importancia es capital.
Hay mucha tela que cortar con estos temas. Disculpad la extensión del post, interesante discusión y un saludo a todos.
August 10th, 2009 at 21:41
Don Daniel, el “derecho a la adopción” del que habla, tal y como está la situación a nivel internacional es poca cosa. La mayoría de los países en los que pueden adoptar las parejas no reconocen las uniones homosexuales. Un ejemplo es China.
Ahora bien, qué me dice usted de los miles de hijos nacidos de lesbianas, criados y educados en un núcleo familiar de mujer y mujer o de los cientos o miles de hijos de gays criados y educados en un núcleo familiar de hombre y hombre.
Todos ellos ya tienen un padre o una madre, ¿ puede el otro miembro de la pareja que les educa y les cría adoptar a esos niños y, por tanto, ser también su padre o su madre?
Un saludo.
August 26th, 2009 at 12:47
Yo estoy de acuerdo con Daniel Ballesteros. Es importante el derecho de ser feliz pero a la libertad si no se le pone limites, iremos directos a la ruina. Que hay hijos q viven con su padre solo o con su madre sola y estén bien,vale. Sin embargo es mejor vivir con los 2 q solo con uno de los 2 porque les ira mejor asi para desarrollarse bien como personas. Además como dice el propio ballesteros es mejor un padre y una madre. Y no porque lo diga yo o cualquier religion, es q lo dice la propia naturaleza. Lo marca la propia naturaleza, no podemos ir en contra de la naturaleza porque es como desafiar a la propia muerte. No podemos ir en contra de la naturaleza. Ya sé que a algunos con sus ideas ultraliberales no les gusta lo que digo, pero que se le vamos a hacer la realidad es la que es aunque a algunos la quieren pintar de rosa cuando es gris o negra. Como dice una frase de cierta cancion que no se como se titula: “Lo siento mucho pero la vida no la hice yo”.
September 12th, 2009 at 22:54
Madre mía! cuanta tontería junta. El matrimonio es entre personas de una misma religión siempre ha sido así, ese es su origen, y todos los que siendo de diferentes religiones están “casados”, se podrán llamar de cualquier manera pero no matrimonio eso está clarísimo. Estos supuestos “esposos” están suplantando y pervirtiendo la institución matrimonial.