
Acabo de regresar de mis segundas vacaciones en el Algarve, impresionado definitivamente por el modelo de turismo a claras vistas exitoso, y verdaderamente sostenible, que lleva adelante el gobierno portugués. Habiendo este año recorrido desde Praia da Luz hasta la entrada al Alentejo, pasando por el extremo atlántico de Sagres, me percato de que manera Portugal ha acertado atrayendo al Algarve a un público principalmente del norte de Europa, exclusivamente familiar y de clase media-alta, con la particularidad de haberse convertido en los últimos 30 años en un destino de residencia permanente de ingleses e irlandeses en actividad y no de retiro, por lo que en muchas zonas ellos mismos han instalado sus propios negocios, convirtiéndose en el mejor filtro del turismo cutre que no aceptan en sus países de origen, al contrario de lo que se da con el modelo “fiesta, marcha y alcohol barato” que tan fácil es encontrar en la franja que va desde Lloret de Mar hasta Sant Feliu de Guíxols, en la costa de Sant Antoni en Ibiza, en Salou y su zona de influencia y en muchas playas de las islas Canarias. (Leer más…)







