
De tanto en tanto tengo la sensación de que los políticos nos toman por idiotas. Luego de ríos de tinta y horas de tertulias y análisis en radio y televisión, dijo Moratinos este miércoles ante la comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados que ningún vuelo de la CIA con prisioneros talibanes hizo escala en España, ni durante el gobierno del PP ni el del PSOE.
Primero los socialistas, por medio de El País, reabrieron el juego cansino de estigmatizar al PP vía Aznar, quien “debería ir al banquillo”. Pero luego, con mucho que ocultar, la rueda comenzó a girar sin control… hasta que Amnistía Internacional, ante el horror del gobierno y su aparato, denunció que la mitad de los famosos vuelos, en los que unos 200 prisioneros fueron trasladados a bases secretas, hicieron escala o cruzaron el espacio aéreo de España durante el gobierno del PSOE. Con el río tan revuelto y con la opinión pública fuera de control, Moratinos llegó a afirmar ayer (desautorizando a su principal periódico de propaganda) que la autorización de la Administración Aznar de enero de 2002 estaba amparada por una resolución de la ONU bajo cuyo paraguas se inició la intervención en Afganistán, por lo que él carecía de elementos jurídicos para acusar al Ejecutivo del PP. Éstos se mostraron entonces satisfechos con las explicaciones, hasta el punto tal que el diputado Gustavo de Arístegui afirmó que tenía la convicción moral de que los vuelos que supuestamente aterrizaron en aeropuertos españoles no incurrieron en ninguna vulneración de los derechos fundamentales, “ni en el Gobierno anterior ni en éste”. Y punto final.
Cualquiera puede dar por supuesto que llevar un país no es facil, y más aún si se es la octava economía mundial con la responsabilidad que eso conlleva. Cualquiera puede entender que para encajar en un momento como este, cuando Occidente está en una guerra real contra el islamismo, una administración puede verse obligada a tomar decisiones antipáticas o no tomarlas, pero para eso también se los vota. El conflicto global es un hecho, la crisis que vivimos es importante y los ciudadanos, hoy mas que nunca, reclamamos dirigentes y no canguros.
Permítaseme dudar en este caso de que ni el Ejecutivo de Aznar ni el actual de Rodriguez Zapatero sabían que esos vuelos existían y que trasladaban prisioneros a campos secretos de reclusión, y hasta podría entender este pacto de silencio como un pacto de estado. Pero no sería bueno enterarnos de que, en efecto, los políticos de los dos partidos mayoritarios españoles nos toman por idiotas.








