Defiendo los plenos derechos de los homosexuales sin ser homosexual, así como defiendo el derecho de las focas sin ser foca. Una vez dicho esto no puedo disimular mi enorme alegría Continue Reading
Posted on 15 July 2010 by Fernando Blanco
Defiendo los plenos derechos de los homosexuales sin ser homosexual, así como defiendo el derecho de las focas sin ser foca. Una vez dicho esto no puedo disimular mi enorme alegría Continue Reading
Posted on 16 March 2010 by Fernando Blanco
29 muertos y 242 heridos fue el saldo del atentado a la embajada de Israel en Buenos Aires, perpetrado hace 18 años con una furgoneta bomba que derrumbó el edificio.
La violentísima explosión abrió un enorme cráter en plena calle y provocó graves daños a otros edificios en los alrededores, incluyendo un colegio y una iglesia católica. En ese entonces yo ya no vivía en ese barrio pero si que había sido un feliz vecino en una época, al punto que la que había sido mi escuela primaria estaba a unos minutos del lugar.
Todo esto pasaba mientras corría el año 92 y gobernaba la Argentina Carlos Menem, un friqui populista disfrazado de liberal que difícilmente podría haber llegado a algo en cualquier país serio, por lo que el atentado (el más grave jamás perpretado en Sudamérica hasta dos años después cuando los islamistas volvieron a atacar la Argentina con la Masacre de la AMIA) nunca fue resuelto. Se desinformó a la población desde el primer momento, se ocultaron y destruyeron pruebas, sectores antisemitas despertaron barajando teorías tan absurdas como la del auto-atentado o la implosión (al mismo nivel que las incoherencias que se han dicho del 11-S y del 11-M: conspiranoicos hay en todos lados) pero el Mossad y los servicios de intelegencia norteamericanos siempre apuntaron hacia el mismo lado: el atentado fue planificado y dirigido por Hezbollah, coordinado por miembros de la embajada de Irán en Buenos Aires y apoyado por sectores ultraderechistas vinculados a la propia policía argentina.
Han pasado largos 18 años y hoy una Argentina narcotizada por la corrupción y el populismo neo-peronista amanece con una noticia: el embajador hebreo dejó caer en una entrevista que “Israel ya se había ocupado de los responsables de la masacre”, intentando desmentirlo un día después, incluso tras las declaraciones de un portavoz anónimo que llegó a decir que los terroristas “ya se encontraban con sus 72 vírgenes”. Cabe recordar que uno de los señalados ideólogos de ambos atentados, el jefe de Hezbollah -reclamado por Interpol- Imad Fayez Moughnieh, murió en una explosión en 2008 en Damasco.
Cuando las instituciones no actuan, cuando las evidencias se ignoran, cuando hay leyes que le dan la espalada a unas víctimas que no encuentran respuestas es que los Estados necesitan reaccionar. Y sólo hay que ponerse en su lugar para entender que esto ya no es una venganza sino un extremo acto de justicia, un plato que se come irremediablemente frío.
Posted on 07 September 2009 by Fernando Blanco
Nuestro inefable humorista aragonés lo ha vuelto a hacer. El vicepresidente Josep-Lluís Carod, en el marco del XI Encuentro de Casals Catalans de Sudamérica, se ha reunido con el vicegobernador de la provincia de Córdoba, Héctor Campana, para manifestarle “las líneas generales de la política exterior (SIC) del gobierno de la Generalitat”. Continue Reading
Posted on 09 January 2008 by Fernando Blanco
El tema eterno de la inseguridad en la Argentina está sonando fuerte en la blogósfera. Dos artículos en el blog de Martin Varsavsky en el que menciona los atracos violentos a dos amigas suyas en menos de diez días ha encendido las reacciones “patrioteras” de siempre, las que indican que una vez que uno se va de la Argentina pierde el derecho a opinar (sólo hace falta ver algunos comentarios al post original).
Está claro que Buenos Aires no es la ciudad más peligrosa del mundo, ni siquiera de América: en 2005 la OEA hizo un estudio sobre jovenes de entre 15 y 24 años muertos por armas de fuego y la Argentina tuvo el cuestionable privilegio de una séptima posición en un ránking que encabezaban Brasil y Venezuela, pero el vacío moral, las sucesivas crisis económicas y la decepción generalizada de la población y la desconfianza hacia las instituciones ponen hoy el marco adecuado a un efecto secundario de un fenomeno social tan doloroso: la eventual caída de los ingresos derivados del turismo, tal como advierte Varsavsky en su comentario.
Sirve de algo o cambia de modo alguno la realidad de nuestro país decir que no-es-para -tanto o que en Madrid o Barcelona o Roma tambien hay atracos? Es una falta a la Argentina o a la verdad reconocer que en el Gran Buenos Aires se le tiene tanto miedo a los ladrones como a gran parte de la policía? Seguiremos siempre matando al mensajero? Me hace gracia cuando leo comentarios del tipo “en Buenos Aires no te pasa nada si no tomás taxis por la calle, ni vas caminando de noche por Palermo Viejo ni por Belgrano ni por Villa Urquiza, si no llevas una camara de fotos ni un buen reloj ni un móvil de marca, con las ventanillas del coche subidas, las mujeres cerrando la cartera con la mano y bajo el brazo, etcétera…” Es esto una ciudad en la que no te pasa nada?
A mi nunca me atracaron pero si a mi ex-mujer, y fué el taxista. Tambien conocí en Barcelona a una mujer que en un asalto en Tigre perdió a su hijo por un par de zapatillas. Hoy en día te asaltan en la cola del peaje. Es un cuestión estadística. Hay algun argentino que pueda decir que no conoce a nadie a quien no hayan atracado en Buenos Aires o en alguna gran ciudad argentina? No conozco a nadie a quien hayan atracado violentamente en Barcelona. Estadísticas al vuelo? Puede ser, pero no por simples dejan de ser válidas. Hace casi veinte años el país se convulsionó con el caso del ingeniero Santos; hoy se ven casos de justicia por mano propia cada día y parece no sorprender a nadie…
El reclamo de seguridad, dentro de la letra de la ley, es un tema que no debería ser disputado por las derechas y las izquierdas. Es un problema sociopolítico y Buenos Aires (y la Argentina) en lugar de jueces garantistas a lo Zafaroni necesita líderes como Rudy Giulani que pongan en marcha programas con el que los porteños en particular y los argentinos en general puedan soñar con hacer bajar el crimen en general un 65% y los asesinatos un 70%, méritos del alcalde neoyorquino que convirtió la Gran Manzana en la ciudad más segura de los EEUU durante su administración, acompañado de un crecimiento económico sin precedentes mediante la reducción impositiva y la disciplina fiscal. Macri podrà? Un amigo con quien cenaba en Barcelona, recién llegado de Baires, me comentaba que el creía que no: que no tenía ni voluntad, ni equipo y que, además, no le querían transferir la policía.
El problema de la inseguridad en Buenos Aires tiene muchas cabezas, y estoy plenamente convencido que ni la ciudadanía machacada por las crisis ni un político quijotescamente bienintencionado ni las críticas desde el exterior podrán, separadamente, volver a hacer de la reina del Plata aquella maravilla de la que Miguel Angel Solá dijo, melancólico en un reportaje a la pregunta de si todavía estaba enamorado su ciudad, que la Buenos Aires de la que yo me enamoré ya no existe.
Pero negar el problema empeorará las cosas. No se puede tapar el sol con la mano.
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