Vengo con subidón de asistir a CDigital, porque si gran parte de lo que se dijo allí resulta ser el futuro hay buenas noticias para quienes amamos la libertad: queda claro que la expansión de las redes sociales, sumada a la vertiginosa velocidad del flujo de la información, pondrán en jaque el paradigma existente hasta el momento donde el periodismo y la publicidad reinaban sin sobresaltos.
Dejando de lado el tema publicitario, que tiene que ver más con lo comercial que con lo político, es evidente que el papel que tendrán el periodismo y los mass media del futuro (próximo) quedará fuertemente auditado por la opinión pública, quitándole peso a aquel factor clave en muchas decisiones de los gobiernos de todo color y tendencia de la opinión publicada. Los blogs, con su explícita subjetividad, las herramientas de comunicación como Facebook o Twitter y las aplicaciones web de uso compartido -e inmediato- de documentos, videos y fotos como YouTube, Flickr o Scribd nos han otorgado un poder realmente inaudito que hasta se nos hace difícil de comprender, y voy a un ejemplo: antes de que existiera la mal llamada web 2.0, donde la información ya no se transmite por decisión de una instancia emisora (al decir de Roman Jackobson) sino de la de cientos o miles de ciudadanos anónimos, la simple presión de un gobierno sobre los medios hubiese frenado la propagación de noticias no convenientes a su fines; hoy eso es ya casi imposible y por eso, como bien lo explicó Enrique Dans en su ponencia, el Poder intenta e intentará atrofiar la web por todos los medios de propaganda y legales, aunque se encuentra con un problema: la misma concepción de Internet preveia la imposibilidad de su control, y eso se hace carne. Los políticos hoy temen más que ayer a sus potenciales votantes o al menos saben que siempre podrán ser interpelados, como que Las Ideas (con mayúsculas) y el debate estarán siempre por sobre ellos y que no pueden dejar de estar en contacto permanente con esas redes sociales que tarde o temprano le reclamarán lo que antes les resultaba imposible. Queda claro que en esta generación presente continuarán con fuerza los aparatos partidarios, pero poco tiempo les queda, y es por ello que debemos reaccionar ante cada intento de bloqueo que venga del riñón del poder.
Internet, el hecho humano liberal por autonomasia y por el que nos socializamos mas que nunca exclusivamente por nuestra vountad, ha entrado hasta el último rincón de nuestras vidas. Nos movilizará por un verdadero progreso con mas fuerza que la que cualquier totalitarismo pueda haber siquiera imaginado. Deberemos reaprender como se pronostica en el increible The machine is Us incluso hasta a sentir y amar, y vale la pena.
El futuro llegó hace rato, y nos espera con más libertad de la que cualquier político nos pueda intentar conculcar. Luchemos por ella.







