“Soy un chico de 14 años que cursa 3º de E.S.O, concienciado por lo que se ha dado a conocer como el Cambio Climático. Hace poco que se desprendió de los Polos una placa de hielo inmensa que los científicos pensaban que sucedería de aquí a 15 años. Por culpa de la contaminación y otros muchos factores dañinos, la Tierra se está destruyendo, y lo peor es que los culpables de esto somos nosotros.
No he escrito esta carta para informar de la caída de la placa de hielo, sino para concienciar de lo que estamos consiguiendo: destruir la tierra. Seguramente soy el primero en dejarme una luz encendida, pero si todos conseguimos apagar esa luz que gasta energía innecesariamente, o no gastar más agua de la cuenta, al cabo de unos años la cosa se arreglaría un poco. Si estamos en esta situación tan deplorable, ¿Cómo nos encontraremos dentro de 20 años? O, si ahora no llueve ¿Qué pasará dentro de 10 años? Nadie lo sabe, pero seguro que no será muy agradable. Si cada uno de los que nos encontramos en la Tierra pone su granito de arena, al final conseguiremos una montaña enorme con la que podremos combatir al “Cambio Climático”. No sé vosotros, pero yo ya he empezado a tomar medidas para intentar no estropear la tierra más de lo que está ahora. Recapacitar y pensar en cómo se encontrará la gente de aquí a un siglo. A mí no me gustaría estar en la lista negra de “los destructores del mundo”.
Esta carta fue publicada hoy, 29 de abril, con el título “¿La destrucción de la tierra?” en La Vanguardia.
Si este concepto simplista y pancartero ya ha llegado con éxito a los jóvenes, y si los medios se encargan de propagarlos sin ningún tipo de matiz económico, político ni ideológico, tenemos un problema mayor del que pensábamos.
La lavadora de cerebros progre, buenista y ecolojeta funciona a plena marcha.







