El siguiente post lo había escrito cuando se perpetró la primera seudo-consulta independentista en Arenys de Munt, y lo rescato esta noche sin tocar ni una coma.
Hoy por tercera vez los indepes lo intentaron consiguiendo un pobre 18% de participación de un ridículo padrón adulterado donde entran inmigrantes (legales o no) y menores de edad, resultado del que hasta TV3 lo tituló de “por debajo de lo esperado”…
Hablan los números y no yo: participó el 27,42% de los convocados en un padrón tan absurdo como la consulta misma (incluía inmigrantes sin importar los años de residencia y menores de edad), y el cubano 94,88% de votos separatistas dan apenas un 26,01% de adherentes a las famosas consultas de los indepes. Lo que no deja dudas que una gran mayoría de catalanes desea seguir siendo españoles, como nunca han dejado de desearlo.
Pero tras el fracaso se deberían comenzar a analizar algunos puntos. ¿Podría haberse llevado a cabo esta fantochada si en Madrid no hubiera un gobierno tan débil como el de Rodriguez Zapatero? Personalmente creo que no, y no porqué otro (socialista o popular) no lo hubiera permitido, sino porqué bajo el signo de Zapatero es habitual ignorar los mínimos tolerables de lo legítimo y lo legal, y nunca antes se había tratado desde el Estado como interlocutores válidos a quienes, justamente, desean destruir el Estado. ZP ha dado alas a todos aquellos que cuestionan la unidad geográfica de España (sin importar el color) y les ha permitido crearse un espacio propio desde donde instalar en la calle problemáticas que no existen, pruebas a la vista. ¿Hay espacio para más intentonas? Por supuesto que si: el destino del PSOE sigue atado al del PSC, y el del PSC sigue atado al de los secesionistas y antisistema, principales impulsores no solo de las consultas de ayer sino también de las agresiones y actos violentos de baja intensidad de los últimos años. Seguiremos viendo a estos políticos o a sus peones, desde el sinfín de asociaciones liberticidas financiadas por la Generalitat hasta los de la ceja a la catalana, buscando nuevas maneras de mantener sus espacios de poder para seguir montando estas excentricidades. ¿Quienes ganaron? Catalunya en su conjunto ha ganado, ya que ha quedado demostrado ante quien estuviera interesado que el techo de separatistas vernáculos no supera en ningún caso el 20% de un padrón real, por lo que el 80% restante no corre peligro. Ha ganado en imágen el PP, ya que ha mantenido una posición durante la función que nadie podría acusar de crispadora. Y también ha ganado el ignoto alcalde de Arenys de Munt, Carles Mora, que tras felicitarse por el “éxito aclaparador” (SIC) aprovecha sus quince minutos de gloria para intentar el salto a la gran arena y formar su propio chiringuito partido. ¿Quienes perdieron? Todos los que no dejaron de peinarse para salir en la hipotética foto del 40% de participación, y sólo es necesario ver como a menos de 24 horas ya se están matando entre ellos por recoger lo poco que quedó tras la estampida y por no pagar la factura de la malograda fiesta. También perdió Jan Laporta, a quien CiU y ERC ya le cerraron las puertas abortando su intento de entrar a la política de primera (regional). Y perdió ZP, ya que se ha manifestado exactamente como lo que es: un presidente de gobierno que a las claras no es capaz de hacer su trabajo.
Las urnas cerraron a las 20 de ayer, TV3 se dedicó a entrada la medianoche a su Marató solidaria, la gente en la calle solo habla de Berlusconi y hoy, más que nunca, Cataluña es España.
No fue a votar ni el Tato, demostrando a los separatistas madrugados que la gente no está para tonterías y falsos referendums. Ya está, se acabó: ahora toca trabajar.







