Un clásico del socialismo y un clásico de cualquier gobierno que interpreta que los medios públicos (que en opinión personal no deberían existir) son “órganos de partido”.
Un pobre tipo llamado Miguel Ángel Martín López, del grupo municipal de distrito del PSC al Ayuntamiento de Barcelona y gerente del Instituto Metropolitano del Taxi, calificó en su Facebook de “mal follada” a la directora de TV3, Mónica Terribas, por las inesperadas preguntas y repreguntas que esta le hizo al presidente de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, en su espacio cubano en prime time llamado “Entrevista al President de la Generalitat” (pagado, recuérdese, con dinero público).
Este apparatchik, a quien hoy ni siquiera se le puede “pedir amistad” en la red social, manifestaba (imagino que a borde del paroxismo) que la periodista “no puede ser que sea tan mala persona, tan tendenciosa, tan faltona, tan cínica, tan despectiva hacia su presidente… pero le ha salido mal pues hemos visto a un inmenso president Montilla”. De fábula.
Cabe recordar que dicha periodista fue ascendida a directora de TV3 como una fuga hacia adelante del tripartito, cuando su programa de medianoche -La Nit al Dia- comenzó a molestar a algunos sectores por lo incisivo de su entrevistas, y no era broma. Yo mismo he visto a la Terribas poner nervioso a Artur Mas, a Mariano Rajoy, a Joan Saura, a Carod, a Montilla (más de una vez)… en fin, a cada uno que se le puso adelante, haciendo gala del periodismo objetivo e inquisidor que los ciudadanos esperamos de quien puede tener la posibilidad de desnudar en directo a un poderoso frente a una cámara, cosa que se hecha a faltar en la gran mayoría de las plumas que acampan tanto en España como en Andorra, donde muchos medios acaban convirtiéndose en panfletos partidistas y sus redactores cumplen la triste función de relacionistas públicos del político que toque. Ideologías aparte, personalmente disfrutaba de ver las entrevistas de Mónica Terribas casi tanto como disfrutaba leer las de Oriana Fallaci, ambas mujeres que han honrado la profesión.
En el PSC, mientras baja la marea del escándalo, todos miran hacia otro lado. Y es más: muchos apoyan las descalificaciones gratuitas e innecesarias de Miguel Angel Martín. Como siempre nadie dimite, este pobre hombre ni se digna a pedir disculpas y TV3 (fuera de este extraordinario suceso) vuelve a convertirse en el Gramma audiovisual de un gobierno que, por suerte, será próximamente defenestrado.
Hoy, y gracias a ellos luego de tan esclarecedoras declaraciones, todos los demócratas también somos “mal follados”, triste manera de darse cuenta que, en la España de hoy, aquellos que venden progresismo se mueren por tener también su Telemadrid.







