Tag Archive | "Israel"

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Colaboracionistas

Posted on 30 October 2009 by Fernando Blanco

Se llama Meritxell Bragulat y es una de las caras visibles de la Sodepau, una seudo-onegé antisemita con sede en Barcelona que dice trabajar por la solidaridad, el desarrollo, la paz y los derechos humanos en el Mediterráneo, con especial vinculación en Marruecos, Argelia y Palestina (el reclamo infaltable, el gancho infalible). Continue Reading

Comments (19)

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Los accesorios de José Luis

Posted on 16 October 2009 by Fernando Blanco

Probablemente sea un tema menor o no, según como se lo mire. Jose Luís Rodriguez Zapatero, en el transcurso de su visita demasiado relámpago a Oriente Medio, ha visitado Yad Vashem (nombre en hebreo del también conocido como Museo del Holocausto de Jerusalem) luciendo una tradicional kipá Continue Reading

Comments (5)

Tags: , , , , , , , , , , ,

Nunca el marketing había llegado tan lejos

Posted on 09 October 2009 by Fernando Blanco

No me detendré a analizar si Obama es bueno o malo, si es de izquierdas o de derechas, si su mujer tiene raíces blancas o negras… pero bastante tengo con que sólo hace 9 meses que lleva las riendas de la Casa Blanca y, por lo tanto, que se le haya otorgado el premio Nobel de la Paz es como mínimo una excentricidad. Continue Reading

Comments (15)

Tags: , , , ,

Hasta pronto, Israel (3 de 3): Un viaje imprescindible

Posted on 10 June 2009 by Fernando Blanco

maleta

Desde que el conflicto se ha hecho carne en Medio Oriente, algunos medios interesados han conseguido instalar en la gente la sensación de que es muy peligroso viajar a Israel, sensación que sobretodo en las charlas de café se presenta como irrefutable. Aunque este post lo leeréis el miércoles lo escribo en realidad mientras vuelo de regreso, y con los recuerdos aún frescos os aseguro que aquel mito no es mas que eso: otro mito. Es tan arriesgado ir de vacaciones a Israel como ir a Barcelona o a Madrid, y lo digo convencido que tanto Tel Aviv como Jerusalem, ciudades en donde he estado esta semana y media, padecen de menos inseguridad ciudadana que en las dos españolas que menciono. Cabe acotar que nos alojamos en East Jerusalem, el impopular barrio árabe, por donde caminábamos calle arriba, calle abajo cada noche sin haber tenido que lamentar ni siquiera un susto.

La otra falacia que se ha logrado instalar en la opinión pública es la del estado policial y de que es insoportable para el turista las normas de seguridad en todos lados. Esta claro que el hecho de que en cualquier lugar público haya un guardia que revise nuestros bolsos y nos escanee nos choque en primera instancia, pero una vez que se asume esta circunstancia, cosa que pasa a la media hora de caminar por calles céntricas como Allenby en Tel Aviv o Ben Yehuda en Jerusalem, nos daremos cuenta que la seguridad es pasiva y no activa, y no es intrusiva. Es verdad que esperando a mi chica frente a un ministerio por un largo tiempo, en una zona de parques lindante al parlamento, se me acercó un policía de paisano y me pidió documentación, pero en ningún momento sentí el miedo que puedes sentir cuando la policía de según qué países se aproxima a mas de diez metros de nosostros. A los españoles el 11-M nos dejó, entre todo el dolor, la obligación de pasar el equipaje por rayos X en muchas estaciones de tren, y nadie por eso se plantea dejar de utilizar el AVE.

Pero, habiendo aclarado estas dos cuestiones, quisiera acabar esta serie de tres post manifestando enfáticamente que Israel es un destino obligado para cualquier persona interesada en la política, la religión o la historia, se sea agnóstico, cristiano, judío o musulmán, de izquierdas o de derechas, salvo que uno se conforme con la verdad publicada y prefiera no ver con los propios ojos aquello que unos y otros, interesadamente, han dicho y redicho hasta la exasperación, falseando la realidad en muchísimas oportunidades.

Pero hay un motivo adicional y definitivo para visitar Israel, y es que siendo el país más amenazado del mundo nosotros, como demócratas, no podemos hacer la vista gorda de cómo gobiernos totalitarios  y terrorismos que de ellos emergen puedan jaquear su economía poniendo en la diana al turismo. Los demócratas, como decía antes, podemos decir no al islamofascismo visitando Israel, del mismo modo que en España decimos no a ETA visitando Euskadi una y otra vez. Y puedo asegurar desde mi experiencia que Israel no os recibirá con el gesto duro que sugieren aquellos medios sospechosamente interesados, sino con la mano tendida, una sonrisa y en su gente esa dulce palabra que se hace omnipresente, vayas donde vayas: Shalom.

Comments (5)

Tags: , , , , , , , , , , ,

Hasta pronto, Israel (2 de 3): Yo también quiero una Palestina libre

Posted on 09 June 2009 by Fernando Blanco

bandera2Bpalestina5B15D

Estuvimos en Ramallah, la capital de la tan nombrada y tan desconocida Palestina. Y fue muy fácil llegar: sólo fue necesario acercarnos hasta la Puerta de Damasco, en la Ciudad Vieja de Jerusalem, subir al Nº 18 y pagar los 6,50 shekelim (3 euros) del billete, ya que Israel no prohibe ni la salida a ni la entrada desde Cisjordania. ¿El Muro? No es políticamente correcto, lo se, pero si desde que se construyó casi ya no hay atentados suicidas entre la población civil israelí, me abstengo de hacer opiniones apresuradas.

¿Y por que digo que yo también quiero una Palestina libre? Porque habiendo caminado por sus calles y por sus zocos, habiendo tenido la oportunidad de respirar el caos de su capital, de ser testigo de los absurdos contrastes entre mansiones y chabolas (¿a que no sabíais que en Ramallah hay mansiones?), de ver a niños mendigando que no se ven ni siquiera en los barrios árabes de Jerusalem y de haber sentido en carne propia la despreciable obscenidad de la tumba de Yasser Arafat en la Muqata, digna de un faraón moderno en una calle apenas asfaltada, estoy convencido que el eterno conflicto, al menos desde el lado palestino, responde principalmente a una vieja y conocida palabra: corrupción. Corrupción de aquellos que lucran y se enriquecen con la economía negra de este pseudo-estado, sostenido por la figura paternalista de un terrorista devenido jefe de estado, cuyo fantasma sostiene aún hoy superestructuras también corruptas que perpetúan no solo la falta de diálogo con Israel, sino también el hambre y la ignorancia de su gente.

Yo también quiero un estado palestino similar al que deseó Yitzchak Rabin, quien por defenderlo pagó con su vida. Un estado palestino democrático, laico y de derecho que no daría lugar a ser la tierra de nadie de la que fuimos testigos, comparable solo a otro lugar en el mundo que conozco, Ciudad del Este, el enclave paraguayo que también es la mayor concentración de palestinos del mundo fuera de Oriente Medio. Un estado palestino moderno no tendría porque ser títere de los emiratos de la península que envían dinero solo para mezquitas radicales y madrasas, pudiendo mediante una economía ordenada dar bienestar a su gente. Un estado de derecho garantizaría obvios negocios con su vecino natural, Israel, con quien en paz podría comerciar  en lugar de limitarse a falafeles, cambio desregulado de dinero y falsificación de licencias.

Sin embargo ayer hablaba con una persona que, inteligentemente, me sugería que el pueblo palestino no ha trabajado en estos 60 años por tener ese estado ordenado, sino que siempre se ha conformado con ser una utopía de espaldas al derecho internacional, famosa no por su voluntad de trabajo sino por sus niños de las piedras, el gran ícono de la progresía pro-palestina europea, y por ser la usina de suicidas que hasta hace poco sembraba el terror en Israel. La razón de fondo creo que es obvia: la religión, y es cuando me viene a la cabeza las palabras de Ayaan Hirsi Alí, “Occidente, danos a los musulmanes la oportunidad de tener una Ilustración”.

La paz en Medio Oriente y el estado palestino parecen ser una eterna quimera, y leer que Barack Obama no solo hace tibios llamados a la democratización del mundo árabe, sino que además compara a las víctimas civiles palestinas de las seis décadas de conflicto con las víctimas del Holocausto, me da la pauta que nos espera mucho tiempo más, aún, de mas de lo mismo.

Pero no pierdo las esperanzas: algun día los palestinos decidirán dejar de ser utilizados y entonces acabarán con el victimismo, no se conformarán con ser utilizados por los Hamas de turno y exigirán un Estado con mayúsculas, sobretodo de fronteras adentro.

Comments (9)

Tags: , , , , , , ,

Hasta pronto, Israel (1 de 3): La convivencia

Posted on 08 June 2009 by Fernando Blanco

200295101-001

Visité en Israel más iglesias que cuando estuve en Italia y he visto tantas mezquitas como cuando estuve en Jordania, y aunque se deba reconocer que en los barrios árabes reina el caos edilicio y una evidente falta de higiene, al menos según los parámetros de un habitante de la Eixample de Barcelona, no se ve en Jerusalem señales de guetización, mas allá de las zonas de auto segregación como Me’a She’arim, donde viven los ultraortodoxos judíos, o el barrio armenio de la Ciudad Vieja, cerrado prácticamente siempre.

¿Por qué entonces siempre tenemos la idea de que Israel es un estado discriminador y racista, donde se impone el judaísmo por sobre la convivencia de sus minorías? ¿No forma parte esto, también, de la feroz propaganda anti-Israel que se propaga desde algunos medios?

Para ejemplo, un botón: es sabido que el sabbath es el día de descanso de la colectividad judía, y siendo esta mayoría es natural que la ciudad prácticamente se paralice. Sin embargo los taxis funcionan normalmente, conducidos mayoritariamente por musulmanes, y se encuentran restaurantes no judíos abiertos en varios puntos de la ciudad (para el caso nosotros comimos el sábado en el YMCA, la asociación cristiana de jóvenes, y cenamos en una taberna armenia donde disfrutamos de sus deliciosos y sofisticados platos típicos). El Estado no obliga al cumplimiento del sabbath, solo se reserva el cumplimiento para su comunidad, al punto tal que en la céntrica calle Ben Yehuda el sábado a las 4 de la tarde, mientras todas las tiendas cerraban, en un bar se juntaban más de un centenar de jóvenes judíos laicos a montar algo así como una rave, claramente reivindicativa en oposición a la festividad, y no vimos policía ni militares prohibiendo nada.

En Israel se convive plenamente desde la religión, desde la lengua (todo está en hebreo y árabe, sin diferencias absurdas de tamaños: lección para catalanistas) y desde el grado de fe o de laicismo. En este marco solo puede llamar la atención que los árabes israelíes no formen parte del ejército, aunque los judíos ortodoxos tampoco están obligados: temas mucho más complejos que trascienden el día a día.

He visto árabes en barrios judíos, judíos en bares musulmanes, católicos en el East Jerusalem y ninguna muestra de la hostilidad ciudadana que nos quieren vender. No caben dudas: Israel es un país que puede presumir de un total respeto a las libertades civiles, independientemente de raza o religión, y temo que cualquier otra cosa sea un interés manifiesto en tergiversar el carácter abierto e integrador de este pueblo.

Comments (20)

Advertise Here

Cosas que hicieron que levantara la vista...

Todas mis fotos en Flickr

Advertise Here

HAZTE FAN

Anclaos on Facebook