Decía Goethe que no hay nada más patético que la ignorancia en acción.
¿Podemos sospechar que el trasfondo del conflicto diplomático entre la Argentina y el Uruguay tras la construcción y puesta en marcha de las papeleras Botnia y ENCE sea sólo una cuestión de que nuestros vecinos cobraron menos coima o no la pidieron, como extremo? ¿Podemos confiar en una espontánea conciencia ecológica de los ambientalistas entrerrianos que, bien organizados en piquetes, cortan el puente internacional?
Tengo la sensación de que esta moda de protestar por absolutamente todo lo que pueda afectar al medio ambiente -sabiendo que lo que mas y peor afecta al medio ambiente somos nosotros mismos y nuestras ciudades, nuestros coches y nuestros aviones (inclusive los del mesías Al Gore) con la combustión fósil- y defender que incluso las lechugas tienen mas derechos que los seres humanos es lo que está utilizando la administración K para presionar a Tabaré Vazquez, un presidente moderado que, incluso, ha ofrecido a la Argentina la participación en los órganos de control y simplemente ha sabido separar lo legal de la implantación de la papelera de lo ilegal de las manifestaciones de los piqueteros, un estilo muy lejano al del prepotente Kirchner, mas cercano a los excesos del neosocialismo pop de Chavez y Evo.
Se dice que Botnia tiene mejores standards de calidad que las 10 papeleras que ya están instaladas hace años en Entre Ríos, y lo que está claro es que a partir de ahora podrán monitorearse los efectos de la producción de la pastera sobre hechos y no sobre suposiciones de los pseudo-ecologistas. Hoy en día lamentablemente, con la planta ya en funcionamiento, se leen cosas en los foros de lectores de los periódicos del tipo “boicot”, “no al turismo en Uruguay”, “peaje en euros en los puentes” y mas provocaciones de idiotas que hasta llaman a romper relaciones con los uruguayos, además de un largo etcétera que, personalmente, me dan un poco de pudor el reconocerme como argentino por la actitud “matona” solo frente al vecino pequeño, y la historia reciente lo demuestra: en 2.005 Stora Enso inauguró una planta celulósica de 900.000 toneladas en Bahía -que costó u$s 1.200 millones y dará trabajo a 10.000 personas, consolidando a Brasil como el 3er exportador mundial de celulosa- y ahora Lula acaba de aprobar la instalación de una planta de 1 millón de toneladas en el estado de Río Grande do Sul, de la multinacional Votorantim, a construirse en el 2.009 a orillas del río Paraná, en frente a Misiones. ¿A nuestros heroicos ambientalistas… también se les ocurrirá hacerle problemas a Brasil?
En línea con mi escepicismo, una cosa que me ha llamado la atención durante toda esta polémica es que, por regla general, los medios argentinos han estado muy prudentes en sus titulares, y solo se han limitado a copiar-pegar manifestaciones tanto del presidente y de los asambleistas sin mucha editorial, y mas me sorprendió esta entrevista que Victor Hugo Morales le hizo al Dr. Mario Felix, profesor titular de química inorgánica de la Universidad de La Plata, transcripta por un periódico de Gualeguaychú que les invito a leer.
Nunca es triste la verdad, solo no tiene remedio: luego del affaire Botnia está claro que mientras la Argentina, Venezuela y Bolivia van para un lado Uruguay, Chile y Brasil van para el otro.